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¿Cómo afrontar la época de estudio intensivo?

¿Te suenan las frases? “Voy a suspender”, “no me acuerdo de nada” o, “no voy a conseguir aprobar”…

Estos son los pensamientos más comunes entre los jóvenes, por causa de los nervios y el estrés que afortunadamente, y en la mayoría de los casos, sólo se dan en los momentos previos al examen.

Es un síntoma de agobio y ansiedad, que ocasionan a muchos jóvenes estudiantes el afrontar exámenes en todas las etapas, y especialmente cuando éstos son decisivos para su vida académica.

Lo sabemos los padres y también los profesores. Algunos estudiantes, a pesar de los nervios, lidian bien con los exámenes. En cambio otros, pueden llegar a sufrir un alto nivel de angustia, acompañada de una sensación de “mente en blanco”, pese al estudio realizado.

En ocasiones (aproximadamente dos de cada diez), no logra superar el estrés y puede acabar en un fracaso escolar.

Algunos estudios sobre ciencias cognitivas y psicología nos están proporcionando una mejor comprensión sobre el binomio estrés y rendimiento. En los casos de sufrir una ansiedad moderada, incluso  puede mejorar la productividad. Sin embargo, cuando ésta es grave y perdura en el tiempo, puede abocar al fracaso. Neurocientíficos, docentes y psicólogos trabajan permanentemente para desarrollar estrategias que ayuden a afrontar esos miedos.

Los nervios son inevitables pero, siempre de forma moderada…

La ansiedad y el estrés ante una prueba puede comenzar en edades muy tempranas y en la escuela. Algunos centros practican ejercicios colectivos, de forma que los alumnos puedan aplacar los nervios.

Muchos países, especialmente Estados Unidos, se toman muy en serio este tipo de problema; no sólo por la salud sino, por el inmenso gasto que supone para la sociedad el fracaso escolar del alumno.

Ante una situación de estrés, aumenta la capacidad de concentración y también mejora el rendimiento. Esto sucede, siempre que sea de forma moderada, cuando crece el ritmo cardíaco para bombear sangre al cerebro, músculos y pulmones.

Cuando se impone un estado de ansiedad, la capacidad de razonamiento se ve reducida por el nerviosismo. Se provocan fallos en las respuestas, a pesar incluso, de estar muy preparado.

Más angustia igual a menos estudio y más bloqueo que, a su vez, repercute de nuevo en un incremento de angustia. De ahí, la ya citada frase “me he quedado en blanco”, que muchos hemos sufrido en alguna ocasión.

La inquietud se produce cuando se amontona más trabajo del que se puede asumir. Sucede en la vida laboral del adulto y también en el caso del estudiante. Ésta aparece cuando un alumno no se siente preparado para empezar la prueba o examen, y también cuando se es más exigente y, le preocupa el resultado incluso antes de empezar.

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¿Cómo podemos hacer frente el estrés en época de exámenes?

Para poder reducir este malestar hay algunas técnicas con ejercicios sencillos, que se pueden realizar en cualquier momento o lugar.

Es imprescindible contar con una buena planificación de la materia de estudio; no dejarlo para los dos últimos días, y mucho menos para la noche anterior al examen.

Eso sólo logra producir un estado de malestar y ansiedad, con una nula adquisición de conocimientos. Como consecuencia, las probabilidades del aprobado son menores. Hay personas que estudian mejor bajo presión pero, no es una garantía de concluir con buen resultado.

Hay algunas recomendaciones para controlar esa ansiedad y mejorar el estado cognitivo, emocional y físico en época de exámenes:

  • Es aconsejable utilizar un calendario para organizar los tiempos de estudio.
  • Es preferible estudiar en las primeras horas del día, es cuando la mente está más activa.
  • Tomar alimentos ricos en Omega 3, ayuda a desarrollar la atención.
  • No hay que olvidar el ejercicio diario, incluso en épocas de muchos exámenes es importante encontrar el momento. Ayuda a reducir la ansiedad.
  • Dormir un mínimo de 7 – 8 horas es fundamental para conseguir un sueño reparador. Además, mejora la salud.
  • Conviene no abusar de bebidas con cafeína (café, té, coca-cola,…).
  • Y una de las reglas más importantes: “No repasar la noche anterior al examen”.

“Los repasos de última hora, son los que provocan, en numerosas ocasiones, confusión a causa de los nervios, provocando que pueda quedarse en blanco delante del examen”

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